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Preparándonos para la navidad

Se acerca ya la navidad y muchas veces se pierde el verdadero significado de esta. La navidad representa más que un día, toda una temporada, tiempo suficiente para prepararnos bien. Pero ¿qué significa prepararnos bien? ¿Es acaso tener la casa repleta de adornos? ¿Es el árbol, las luces o los aguinaldos hechos? ¿Es tener una cena especial o los regalos listos? ¿Es eso la navidad? Muchas veces entre tanta parafernalia se pierde el sentido mismo de la navidad.

La palabra navidad proviene del latín Nativitas, que significa nacimiento, con motivo de la conmemoración del nacimiento de Jesús, mismo que se sabe, nació en octubre, pero más importante que cuando, lo que importa es que nació.

Y la navidad tiene que ver con eso precisamente, con un nacimiento personal propio, con una renovación de nuestros pensamientos, sentimientos y conductas. El exterior debería ser un reflejo del interior, adornar la casa significa que primero hemos desempolvado algunas ideas y puesto en duda creencias limitantes o discriminantes.

Los adornos navideños más importante estan en el interior, los adornos más hermosos son la alegría y la paz,  y las luces más bonitas que se encienden son las del entendimiento, la comprensión y la empatía. El mejor regalo que podemos dar no lo compramos con dinero, lo regalamos con voluntad y se llama perdón. De hecho es un autoregalo, ya que el perdón libera espacio en nuestras vidas para recibir cosas  buenas.

Lo importante no es con quien la pases, sino como la pases, podrías estar rodeado de gente, y amargado o resentido por dentro. No importa que entra por tu boca, sino  lo que sale de ella.

Es común en ese día decir “feliz navidad”, pero no debe salir  por costumbre, pues se toma trillado, es algo que se siente, nadie puede desear lo que no siente, lo que no vive o no tiene. Si dices “feliz navidad”, que  sea porque tú, te la estás pasando así: feliz.

La navidad es una oportunidad de reconciliación, no de competencia, no de comparación ni de mercadotecnia. Debemos enseñar a los más pequeños a confiar en lo que no se ve y procurar el interior antes que el exterior.  El exterior es la cereza del pastel, aunque hay gente que pretende que con la pura cereza, se hace el pastel.

Hay quien se la pasa solo y no debiera ser motivo de tragedia. A veces duele recordar tiempos mejores, pero es la mente que tiende a comparar, dejemos de ver con melancolía el ayer y centrémonos en el hoy y en el futuro. Es un buen momento de replantear nuestras metas, observar nuestro año y ver en que podemos y debemos mejorar, y para pensar sobre ello se necesita soledad.

Siempre habrá quien nos haga falta en estas fechas, pero debemos aprender que la ausencia solo es una señal de presencia en nuestros corazones, como un hueco que se llena automáticamente al observarlo.

Desde mi perspectiva debería ser navidad todos los días, porque la gente está predispuesta a ser feliz, a ser empática y confiada. Ese debería ser el reto de nuestra generación, ser gente feliz, y para eso no hace falta una fecha especial, pues se puede ser feliz todos los días, y nos podemos preparar todos los días para ser una mejor versión de nosotros mismos.

Te deseo con mucho corazón, que este 24 de diciembre sea una verdadera noche de paz, que tu clima interior sea el más cálido y cubra de adornos y luces, de festejos y regalos.

Te doy un gran, un sentido abrazo, tú amiga, psicóloga Remedios Martínez.

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