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Formación de problemas (Segunda parte)

La edición anterior hablamos de como los problemas empiezan a  formarse cuando alguien no está cumpliendo con los requisitos de su rol, ya sea tu mismo o alguien alrededor. Y aunque parezca curioso, los problemas también se crean cuando una persona se casa con el rol y no lo abandona, cuando se vuelve <<inflexible>>. Ejemplo: una persona que tiene algún puesto directivo (de trabajo por decir), y que en todos lados y con todos quiere recibir el mismo trato que recibe en el trabajo.

Aunque sea muy bueno en un área, eso no quiere decir que tenga que actuar igual en todas las áreas de su vida, considerando que algunas cosas son rescatables, se pueden adaptar según las circunstancias, pero es contraproducente que una persona siga manteniendo una postura rígida, donde la vida le exige que cambie su postura.

La rigidez frecuentemente, es motivo de muchos problemas relacionales, laborales, sociales, pero sobre todo, individuales. La rigidez nos hace sufrir mucho. Y es que la rigidez personal se manifiesta a través de una postura, pero empieza en un pensamiento, una creencia que se va entretejiendo hasta que se van formando esquemas, bloques de pensamiento, y si son rígidos, la persona estará en problemas constantemente, quizás menores, pero que le causarán molestia, y si la circunstancia le sigue exigiendo esa adaptación y la persona permanece en su postura, la resistencia provoca consecuencias (a veces chicas, a veces grandes, a veces, irreversibles), dolor y un mayor sufrimiento. Ya lo decía Carlos Darwin, no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta. Hoy yo agregaría, no sobrevive el más grande o el más valiente, pero sí el más inteligente, porque es de inteligentes, adaptarse.

La adaptación, ya lo hemos hablado en otras ocasiones, es una capacidad innata en los seres humanos, hablamos de resiliencia cuando hablamos de adaptación. Somos naturalmente resilientes, estamos diseñados para vivir. Y vivir desgasta, y vivir despeina, y vivir también duele. Pero también es agradable. Vivir también nos da la oportunidad de cada día renovarnos y la oportunidad de hacer lo que hoy la vida requiere de nosotros.

Cuando alguien se resiste, no solo gasta energía (y tiempo!) que puede invertir en algo edificante, también hace sufrir a los que están alrededor,  está dejando pasar momentos gozosos, está reforzando negativamente, inútilmente un esquema de pensamiento inviable.

Resistencia es no aceptación y la vida entera es cambio constante, entender esa verdad nos aliviará, nos preparará y nos facilitará el camino del cambio. No aceptar que todo en esta vida tiene un ciclo, es motivo de mucho dolor. Y lo feo es cuando el dolor se cultiva, se riega, se esparce, se reproduce en la sociedad. El dolor también huele, y curiosamente, en vez de verse, ciega la vista. Mucho dolor y sufrimiento vienen de la no aceptación.

Hay algo que te haya costado mucho trabajo aceptar? Probablemente es momento de dejarlo ir y atención, dejarlo ir no es sacarlo a patadas de tu corazón, dejar ir es simplemente encontrarle un nuevo lugar en tu vida, más saludable, menos grande, con agradecimiento (luego de haber pasado por el enojo por supuesto!).

Debes saber que en esta vida nada se pierde, todo lo que nos pasa da lugar a lo que viene, a lo siguiente, como una pirámide que llega al cielo, cada experiencia, cada relación, nos prepara para la siguiente. El río no se deja intimidar por la piedra ni el viento por la montaña. Tu eres más [email protected] a un río y al viento de lo que crees. Pero también tienes semejanza con toda la naturaleza. El día que entiendas esto, tu fuerza natural surgirá en las peores (y mejores) circunstancias. Deseo que estas palabras te motiven, te sirvan y te agraden de alguna o muchas maneras. Tú amiga, psicóloga Remedios Martínez.

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