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Tepanco de López, en Puebla.

Del artículo 39

Desde su promulgación, en 1917, – hace un siglo – el artículo 39 de la ley de leyes de México, permanece intocable. La ponzoñosa partidocracia se ha olvidado de ese artículo cuyo espíritu reza:

“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público emana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.”

¿Por qué traigo a colación el 39 de la Carta Magna? Mire usted.

La semana pasada la enardecida chusma del municipio de Tepanco de López, en Puebla, harta de la inseguridad que campea en esa demarcación, organizada como fuente ovejuna, trato de linchar a ladrones. Sólo pepenaron a uno, y como la Policía Municipal lo rescató para no ser linchado, la turba montaría en cólera, quemaría patrullas y atravesándolas en la carretera Puebla – Tehuacán, exigió la renuncia del alcalde Crisóforo Castillo Hernández, quien se vio obligado a firmar su dimisión, no sin antes comprometerse a no llevarse ni un quinto a su casa, entregando todos los bienes que manejan.

Hoy está en discusión si la renuncia del alcalde de Tepanco, a través de un papel escrito de su puño y letra, es válido, puesto que los puestos de elección popular no son renunciables. Cuando alguien quiere separarse de un cargo de elección popular, tiene que solicitarlo al cabildo municipal o al congreso estatal, para que en su lugar nombre a un interino, sustituto o suplente, según lo mandate la ley.

Pero, la cuestión es que mientras son peras o son manzanas, el pueblo de Tepanco ejerció, como lo mandata el art. 39 de la Constitución Mexicana, su inalienable derecho de deponer a su inepto alcalde, incapaz de detener la violencia y los robos a mano armada frente a sus narices en el Palacio Municipal, de patitas en la calle, teniendo como mudos testigos a unos testarudos y corruptos policías, seguramente al servicio del crimen organizado.

Fuente ovejuna parece estar resuelta y con muchos pantalones a suplantar a corruptos e ineficientes gobernantes, muchas veces coludidos con el crimen organizado, y Tepanco, Puebla, podría ser el gran referente histórico y político.

Así que reza un refrán, ‘que cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar’.

El mensaje es para Miguel Ángel Mancera, cuya ineptitud permitió que, en las últimas horas, fuera linchado por fuente ovejuna un ladrón en la Central de Abastos, y para muchos gobernadores, alcaldes y el mismísimo Presidente de la República, que están inmersos en el año de Hidalgo, y bien preocupados por llevarse todo lo que más pueda, porque según ellos los que llegarán al poder en el 2018, son bien ladrones.

Qué desgracia que tenga que ser fuente ovejuna la que se haga justicia por propia mano, a falta de un Estado que debe garantizar la vida y los bienes de todos los mexicanos, y es que, el Estado debe ser esa noble criatura que a todos entienda y a todos por igual, entienda y aplique su autoridad.

Después de lo ocurrido en Tepanco, Puebla, sálvese quien pueda, porque el 39 constitucional, estará de moda.

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