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La migración, la otra cara

Los casi tres millones de personas deportadas en ocho años por la administración del ex presidente de la unión americana Barack Obama, ya está causando un caos de crimen y violencia en sus comunidades de origen.

Ahora con las nuevas leyes anti migratorias, bajo la administración del presidente republicano Donald Trump, donde penaliza y castiga hasta con diez años de cárcel federal a quienes reincidan y pretendan regresar a territorio americano. Hoy ya lo piensan dos veces, decidiendo quedarse en México, centro y Sudamérica, ejerciendo la delincuencia que aprendieron en suelo estadounidense.

Convirtiéndose estos países y comunidades en una verdadera olla exprés, multiplicándose los robos, extorsiones, y asesinatos, abonado por las autoridades, estos grupos se sienten en un paraíso criminal.

Estos efectos son las causas lamentables que provoca la emigración, cuando millones de jóvenes se separan de la familia siendo presas fáciles de los malos hábitos, al no contar con la dirección de sus padres y el calor de la familia.

Y las consecuencias no se han hecho esperar, ya que al ser reclutados por criminales y pandillas, al ser detenidos, cumplen con sus condenas, siendo deportados posteriormente a sus lugares de origen donde siguen con su carrera criminal.

Esto pudiera ser la razón por lo cual México y la mayoría de estados, sufren el incremento de violencia y robos, añadiendo a esto la protección de autoridades corruptas.

Guatemala, Honduras y El Salvador, están considerados como los lugares más violentos de la urbe, siendo estos países residencia de pandillas como “los maras salvatruchas”, lamentablemente todos ellos migrantes deportados de Estados Unidos.

El país azteca no se salva de estos jóvenes criminales, donde operan ya hace años, incrementándose los robos y asesinatos. Y es que al no poder regresar a los Estados Unidos,  continúan con sus prácticas delictivas en sus comunidades.

Esta es la otra cara y triste realidad de la emigración, donde unos triunfan de manera honesta, trabajando, sosteniendo la economía de varios estados por medio de sus remesas, y los que no superaron la ausencia y consejos de sus padres, ejercen la delincuencia en sus comunidades de origen.

Ahora con el aumento en las deportaciones, sin duda que la violencia robos y secuestros también se multiplicarán en México como en los demás países latinoamericanos.

Y nuestros gobiernos siguen combatiendo  los efectos, pero no las causas. Esto es solamente un poco de los efectos que ocasiona la emigración.

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