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Estrés disfuncional

En la edición anterior nos quedamos recién en la puerta de este tema tan importante.

Retomo el presente tema compartiendo que el estrés disfuncional favorece el agotamiento físico y emocional, afecta la memoria, favorece el desarrollo de enfermedades como colitis, gastritis, diabetes, infartos al miocardio… “ altera la función inmunológica hasta el punto que puede acelerar la metástasis del cáncer”, provoca estados clínicos de ansiedad (y también depresión), es como si el cerebro se desgarrara, y eso puede llegar a pasar también con nuestras relaciones si no ponemos un alto a esta enfermedad de nuestro tiempo.

También como dato importante, el estrés mina el intelecto, la capacidad de enfoque y de razonar adecuadamente. Ante la emoción, la inteligencia se queda corta.

Y es que no existe un medicamento para el estrés, ni un té (aunque así no los quiera vender la industria farmacéutica alopata y naturista) porque este mecanismo es instintivo, natural y hasta deseable, no así cuando es disfuncional, pues puede acabar como vemos, con nuestra salud y con nuestras relaciones.

Algunos de los  motivos de porque la gente tiende a estresarse son los siguientes: en las crisis vitales (y es perfectamente normal que en las etapas de transición exista estrés), en las crisis circunstanciales, pero también en cuatro situaciones específicas: cuando estamos ante una situación nueva, cuando estamos siendo evaluados, frente a alguien de mayor jerarquía que nosotros y cuando queremos quedar bien por tratarse de alguien (o algo) muy importante para nosotros.

Otros motivos de estrés son: no poner límites físicos, mentales, de roles, de trabajo, no ser buen administrador de nuestro tiempo, no saber organizarnos, querer dar más de lo que nos corresponde (otra vez: en trabajo o relaciones), pero sobre todo, el principal motivo del estrés disfuncional es no haber desarrollado nuestra inteligencia emocional.

Por ejemplo, podríamos  decir que un motivo frecuente de estrés es la economía, pero el verdadero motivo es la poca confianza en los recursos y habilidades personales, en no tener alternativas de ingresos por creer que la única manera de vivir es tener un empleo.

La inteligencia emocional es el principal tratamiento contra el estrés disfuncional, y debería ser el primero (en consulta terapéutica por ejemplo),  aunque desafortunadamente la gente se espera hasta las consecuencias avanzadas, mencionadas al principio de este artículo.

La gente prefiere antes otros tipos de tratamiento para el estrés, de los cuales el médico es el más aceptable (cuando es recomendado por un médico), también el ejercicio, la alimentación, los masajes. Aunque son muy buenos, el desarrollo emocional debería ser un requisito casi como tener licencia, sería interesante observar los resultados de intervenciones así a nivel macro, mientras cada quien debe hacerse responsable de gestionar sus propias emociones, incluido el estrés disfuncional.

Te deseo una excelente semana y quedo a tus órdenes (243 110 90 64)  para cualquier intervención terapéutica, tu amiga Remedios Martínez.

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