Inicio / OPINION / El Psicólogo Interior / “El destructor de hogares: el maltrato”

“El destructor de hogares: el maltrato”

Cuando hablamos de problemas sociales saltan a la vista por lo menos una docena de ellas: delincuencia, adicciones, embarazo adolescente, its, aborto, bullying, deserción escolar, migración, desempleo, entre otras, que se vuelven incluso de salud pública y que tocan áreas multidisciplinarias, siendo la jurídica, de salud  y la psicológica, protagonistas.

Un común denominador en las problemáticas mencionadas (y varias más no tocadas) provienen directa o indirectamente de un tema poco atractivo pero real, tan crudo como las estadísticas que cuentan que en nuestro país, casi el 50 por ciento de las mujeres ha vivido: el maltrato (psicológico, verbal, físico, económico, sexual, patrimonial, etc). Lo cierto es que el maltrato a la mujer es un mito en el sentido de que solo la mujer sale afectada. Cada vez que se maltrata a una mujer, se les pinta un destino difícil  a todos los miembros de la familia.

Como psicoterapeuta, a menudo encuentro las desastrosas consecuencias del maltrato hacia una mujer, proveniente de la desigualdad y como esto provoca disfunción en su dinámica familiar, empezando por roles difusos,  pasando por malos aprendizajes y traumas para los integrantes, límites poco definidos, codependencia, hasta llegar a la violencia cruzada entre sus miembros.

El maltrato doméstico es por excelencia el destructor de hogares, porque aunque una familia viva junta, sin armonía, buen trato, y patrones de convivencia tóxicos, de poco vale estar bajo el mismo techo. La unión familiar no depende de donde vivimos sino de cómo vivimos, y el día de hoy hay familias que quieren vivir mejor pero también las hay, cuales no saben que están viviendo maltrato porque aprendieron que era normal. Recordemos que también hay quien no lo asume -lo niega-, quien no quiere hacer nada al respecto (conformidad disfuncional), y quien no sabe cómo hacer algo.

Y ¿por qué digo que el maltrato doméstico es el destructor de hogares? Porque en las familias con dinámicas de maltrato se van desarrollando día a día patrones de relación disfuncionales: abundan las descalificaciones, las humillaciones, el descontrol -y curiosamente la necesidad de control-, la manipulación, el chantaje, la codependencia, la falta de límites, roles difusos, inmadurez en sus miembros adultos, la victimización, baja autoestima, inseguridad personal (y a veces social), la violencia pasiva, la irresponsabilidad.

Con todas estas cualidades, cualquier persona es vulnerable a las problemáticas que en un principio comentábamos, más aún si hablamos de población adolescente, ya no se diga la infantil, que conviven día a día con el terror, que pueden gestar trastornos del sueño, del estado de ánimo, desarrollar un comportamiento agresivo, compulsivo, antisocial, o retraído, deserción o disminución de capacidades académicas, neurosis, etc.

Nadie nace siendo malo ni bueno, es el medio quién va formando a la persona, y principalmente de los padres dependerá que inculcar hábitos de buen trato, pero más que nada, con el ejemplo.

¿Se puede corregir la situación de maltrato? Absolutamente sí, porque es el crecimiento humano  necesario y lo que buscamos, como una pregunta – respuesta, una causa – consecuencia. Las personas que viven maltrato tienen que aprender a evaluarlo y gestionar nuevas formas de pensar, de comunicar y hasta cuestiones como permitir o no permitir, definir bien sus roles y emponderarse positivamente, para que no se de la violencia cruzada.

Cuando en una familia no existe equilibrio existe lo contrario: desequilibrio, y aun cuando el ser humano está diseñado para sobrevivir a través de la adaptación al medio, este instinto de supervivencia se vuelve contraproducente, cuando el desequilibrio se vuelve una constante, se ve estancado su desarrollo y, ¿qué otra cosa son las problemáticas sociales de las que hablábamos al principio sino formas de estancarse del ser humano?

Y hasta en esto de estar estancado, hay niveles [email protected] lectores.

Pasaremos a hablar de un tema obligado la próxima edición. Les recuerdo que estoy a sus órdenes en Hidalgo 58 a barrio de Santa Catarina, de lunes a viernes de 10 a 6.

¡Que tengan excelente semana!

Comentarios en Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *