El homenaje

El día de ayer lunes celebramos en nuestro país un día especial, celebrado a nivel mundial, aunque en diferentes fechas. Reconocemos la labor del docente, mejor conocido como “maestro”. Pues sobre este recaen una docena de temáticas tan importantes en muchos niveles.

El primero a tratar hoy es el mito que se genera en torno al docente. El mito del docente es un puñado de creencias erróneas, de la sociedad y los mismos padres. Cuales? Por ejemplo la creencia de que el docente es maestro y lo sabe todo todo todo.

Es verdad que el docente debe manejar excepcionalmente el proceso pedagógico y su área de especialidad, pero fuera de ahí, el docente es como cualquier profesionista, un especialista en determinada área. Me asombró alguna vez, por ejemplo, que aún entre los dentistas hay especialistas, entre los carpinteros, y no se diga entre los médicos. Así pues, no debemos impresionarnos, decepcionarnos o criticar al docente que no sabe algo que está fuera de su área.

Otro mito es que el docente por el simple hecho de serlo, está preparado y es su deber aguantar la indisciplina de nuestros hijos.  Si bien es cierto es una parte del oficio de ellos lidiar todos los días con alumnos más difíciles de llevar que otros,  es una vergüenza para los padres normalizar este hecho y no hacer nada para corregirlos.

Otro mito conjunto a este es el que el docente “educa” a nuestros hijos. Los docentes no están para formar a nuestros hijos, sino más bien reforzar  la formación que en casa ya se inició, y eso como un apoyo extra, que va más allá de su profesión, y que lo hace aquel que ve su profesión más como una misión que como un trabajo.

Otro mito es que los docentes están diseñados para aguantar el ajetreo diario para todo el año escolar, todos los años. Particularmente creo que nadie sale de la licenciatura preparando para eso, que más bien se prepara en el camino a cumplir todos esos pequeños y grandes movimientos, esas acciones cívicas, administrativas, protocolarias de festivales y demás celebraciones que suelen existir en su haber diario.

Otro mito es que creemos  que el docente tiene un horario y ya.  Que ilusos somos los que no entendemos que un docente tiene que hacer planeaciones, revisar tareas, preparar exámenes, hacer cumplir reglas, organizar juntas, llegar a su límite, probar su paciencia y volver a empezar. Toman del tiempo de su vida, de su tiempo libre y eso, nadie se los paga!

Existe el mal chiste de que los docentes, y más los de gobierno, son flojos. Creo que quien piense eso quizás debe-ría ponerse en los zapatos de quien critica. Y por otra parte no existen docentes flojos sino desmotivados, docentes que han desarrollado un síndrome de burn out  después de años de ser ignoradas sus necesidades propias del oficio como personales, tanto por padres como por alumnos, y hasta por ellos mismos, porque se han centrado tanto en su quehacer y se han desgastado emocionalmente. Por supuesto, siempre habrá el que erró de profesión, pero aun así, tendrá que entrar a la disciplina que la docencia exige.

No es fácil para ningún nivel, desde preescolar hasta licenciatura, estar a cargo de la formación académica de un alumno. Esta carrera exige actualización constante en todos los niveles, propone  retos continuos, incluso que confrontan el terreno de lo personal a quien  la ejerce.

El consejo técnico ha sido una excelente decisión, en contraparte a una evaluación que se queda corta lo que debería considerar, aspectos más amplios que los que actualmente observa, pues la labor docente incluye a alumnos, administrativos, padres, y otros tantos rubros tomar en cuenta.

Es pan diario del docente acompañar a otros niños, mientras sus propios hijos son atendidos por colegas, se convierten los docentes también en todólogos, incluso de psicólogos, la hacen algunas veces.

Y es que la figura del docente pesa muchísimo para el alumno, para bien o para mal. La relación con el instructor del grupo determinará en gran parte el gusto de los alumnos por ir al colegio. El buen trato debe ser regla, pero en ambas direcciones.

El alumno y su comportamiento es reflejo de la dinámica familiar, y el docente poco puede hacer ante ello, pero cuando hablamos de un alumno con problemas, la figura del docente se vuelve vital, para beneficio o perjuicio. Incluso problemáticas como el bullying, inician en casa y se desplazan a las escuelas. El docente podría hacer muchísimo por las problemáticas sociales pero, ¿quién se atrevería a reclamarle que de manera sistemática también haga eso, cuando los compromisos que ya tiene a cargo no son pocos?

Los ciudadanos damos mucho por hecho, hay que detenernos a pensar que si hay algo primordial en la agenda nacional, es el tema de la educación, no hay mejor inversión, pero esta debe hacerse efectiva a través del docente. Y otra vez, aunque siempre habrá alguien que denigre la profesión, si hiciéramos un conteo en contra y en favor, sin duda tenemos que vernos y recordar a nuestros maestros, gracias a su paciencia, su dedicación y su entrega hoy sabemos leer, escribir y comunicarnos, aspirar a mejores condiciones de vida y también lo proyectamos hacia nuestros hijos.

Sin duda todo aquel maestro, profesor, docente, tiene en sus manos la oportunidad de cambiar a México a través de hacer bien su trabajo, de ensanchar las mentes de sus alumnos.

Enhorabuena queridos maestros y maestras, un abrazo por su noble y enorme labor, por su esfuerzo y por superar sus límites a través de su profesión, con cariño enorme su amiga, psicóloga Remedios Martínez Juárez.

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