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Unos machos cobardes

¿Pero qué es un cobarde?

Es un sujeto que no es capaz de enfrentar a sus iguales y por el contrario se vale de su poder o fuerza para lastimar a los débiles.

En cobardía pura, puede resumirse la barbarie que impera en México contra las mujeres, donde ocurren siete feminicidios diarios, en su mayoría a cargo de machos cobardes, que ante un hombre con cosas de varón, se arrugan.

Sí, a todas luces cobarde y deleznable es el hecho de un grupo de cuatro violentos gorilas que en la carretera México – Toluca atacaron la semana pasada a la ex maratonista y hoy senadora, Ana Gabriela Guevara, por el sólo hecho de ser mujer.

Ana Guevara con la cara casi desfigurada y ojos de cotorra se presentó ante la fuente periodística parlamentaria, y la primera plana política hizo que de inmediato los procuradores mexiquense y distritense pusieran manos a la obra para dar con el paradero de los machos cobardes, que en violenta acción casi matan a la senadora. Se dice que hay policías implicados.

A nadie puede alegrar, como ocurre en redes sociales, de que Ana Gabriela Guevara haya sido atacada por feroces machos cobardes, que quisieron come-ter un crimen en despoblado, como ocurre todo los días con indefensos habitantes, pero esta vez se toparon con una persona poderosa, y de no haber sido por ello, habría sido una víctima más de la violencia de género que impera en el país azteca.

Monumental error de cálculo. Esos machos cobardes entenderán hoy que no hay enemigo pequeño. Ana Guevara tiene acceso a medios de comunicación, lo que no ocurre con los sencillos habitantes, y desgraciadamente tienen que ocurrir hechos de esta naturaleza para poner en el ojo del huracán la violencia que acontece en México, principalmente contra las mujeres, y que pone en ridículo a unos inservibles gobernantes, como el gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, que está más ocupado organizando los XV años de Rubí, que en poner un alto a los feminicidios y los alarmantes atracos que ocurren todos los días en los tramos carreteros del Estado de México.

¿Qué nos dice este ataque a la legisladora del Partido del Trabajo, que, dicho sea de paso, ha sido una senadora gris que no ha aportado nada en el Senado?

Mire, usted, esa barbarie de machos cobardes contra mujeres y seres indefensos nos habla de la incapacidad gubernamental para contener la violencia que en todas sus formas campea en México.

Pareciera que las mafias, incluyendo las de pacotilla, están coludidas con el Estado. No se sabe dónde comienzan las mafias y dónde termina el Estado o dónde comienza el Estado y dónde terminan las mafias.

A punta de pistola este átomo de la comunicación fue recientemente atacado en un autobús de los llamados Caminante, y a pesar de que el hecho fue denunciado públicamente, el gobernador mexiquense y la línea camionera no hicieron nada, y no hacen nada cuando se trata de los sencillos habitantes, sólo cuando se trata de figuras pública, entonces sí existe el fenómeno de la violencia contra las mujeres y echan a caminar toda la maquinaria de la justicia para dar con los mafiosos. Y qué chistoso, al poco tiempo dan con ellos. Claro, saben dónde están esas mafias y quiénes las conforman.

¿Necesariamente tienen que ocurrir hechos violentos contra servidores públicos para que los mafiosos gobernantes tomen cartas en el asunto?

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