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Espejo yanqui

“La Reina Malvada solía preguntarle a su espejo cada día:

‘Espejito, Espejito, dime una cosa, ¿qué mujer de este reino es la más hermosa?’.

Y el espejo mágico le contestaba a la cruel reina:

‘Usted, majestad, es la mujer más hermosa de este reino y de todos los demás’.

Pero, cuando Blancanieves cumplió dieciséis años era tan bella como el día, y la malévola reina le preguntó a su espejo mágico nuevamente, y éste le respondió:

‘Mi Reina, está llena de belleza, es cierto, pero su joven hijastra, la princesa Blancanieves, es mil veces más hermosa que usted y jamás podrá cambiar eso’”.

Es sólo un extracto de la fábula de Blancanieves, y les queda como ni mandado a hacer a los norteamericanos que en esta elección se han visto al espejo y han llegado a la conclusión de que no es una sociedad bonita, sino tan fea o más que la bruja del cuento.

Esta vez los norteamericanos se han visto al espejo y no se han gustado nada.

La radiografía que los gringos han visto en el espejo refleja una nación racista y en pleno derrumbe, aterrorizada por las masacres de sus macabros rambos, y con sus más de 40 millones de narcodependientes. Una potencia en pleno declive que se ha convertido en el hazmerreír del mundo, y lo peor es que el espejo mágico de los norteamericanos les dará cada cuatro años una imagen harto fea de un país que se niega a abandonar su siniestro papel de policía con garrote del mundo que avasalla con una economía neoliberal que el papa Francisco llama “la economía de la muerte”.

También en ese espejo yanqui, los gringos han visto sus traumas, obsesiones, esperanzas y miedos, y desde luego que han visto a una sociedad en crisis de valores, económica, política, existen-cial, que piensa poco, que se alimenta con programas basura de televisión que refleja a una sociedad vacía, superficial y que ya dio todo lo que tenía que dar.

Haya ganado quien haya ganado eso no cambia nada. Todo seguirá igual.

Lo importante para el futuro gobernante será defender los supremos intereses de EEUU, estén donde estén. Eso será lo históricamente importante.

Lo cierto es que después de un sucio proceso electoral, que durante un año exhibió a una nación que no es la que dicen que es, la más poderosa de la Tierra, sino una nación con la democracia más imperfecta del mundo, porque el voto indirecto de los electores finalmente de nada sirve, puesto que los que deciden a quién darle las llaves de la Casa Blanca son los 538 delegados que conforman el antidemocrático Colegio Electoral, diseñado por los Founding Fathers para el predominio de las grandes y poderosas elites de los EEUU.

Por eso le digo que en el espejo yanqui, los norteamericanos se han vuelto a ver y no se gustan y menos van a gustar al mundo. El imperio romano sucumbió después de casi cinco siglos.

El proceso electoral norteamericano ha demostrado también que la descomposición del imperio es tal que muy pronto ese imperio capitalista del mal podría rodar por tierra después de conformar un mundo de esclavos.

¿Serán capaces todavía los gringos de mirarse al espejo yanqui y evitar el fin de ese feo imperio?

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