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La privatización del papa

AMN.- Los ricos de México privatizaron al papa. A ellos sí los recibió y les otorgó la bendición. A las víctimas de Marcial Maciel, el demoníaco cura pederasta michoacano, ni los vio ni los oyó, lo mismo que a las familias de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, porque hubiese trastocado los acuerdos secretos entre el gobierno de México y el Vaticano para que no se hablara mal de nuestro país en el concierto internacional donde ha sido ya muy vapuleado por la barbarie que impera en territorio azteca.

Y como en México se sabe todo, tarde o temprano, hoy se revela que los ricos que fueron recibidos por el papa pagaron jugosísimas limosnas al clero católico para que estuviesen en primera fila, e incluso presentados por la mal llamada primera dama de la nación, Angélica Rivera.

Estimaciones de la alta mitra revelan que entre las limosnas del pobrerío y los ricos que privatizaron al papa, la Iglesia católica pudo haber captado más de mil millones de pesos, pues se asegura que familias poderosas pagaron hasta 20 mil dólares por la bendición papal.

¿Sabría el papa que fue privatizado? ¿De los montos que se habla en círculos eclesiásticos, qué cantidad irá a parar al Vaticano?

Pero el papa no sólo fue privatizado en México, sino también monopolizado por una clase política en la cual abunda la masonería, que fue capaz de inclinarse y besarle la mano al pontífice, algo que prohíbe terminantemente la filosofía laica.

Papa-Francisco-México-BANDERAEn la ceremonia oficial de recepción en Palacio Nacional, convertido en recinto sagrado, no pocos politicastros se convirtieron en auténticos monaguillos del pastor de Roma.

Y es el claridoso, valiente e incómodo cura oaxaqueño Alejandro Solalinde o Solalindo como le llaman sus fieles, el que habla de las graves violaciones a la Constitución en Palacio Nacional, donde el Estado laico fue hecho trizas y la separación Iglesia-Estado quedó en entre dicho.

“Durante días presencié la relación histórica tan íntima del alto clero y los poderes del Estado, que planearon la visita, la manejaron y juntos la aprovecharon…El Papa es un pastor antes que un jefe de Estado y Peña Nieto su acólito, al igual que todo su gabinete. A un jefe de Estado no le piden bendiciones ni le besan la mano, no se inclinan ante él como sucedió el 13 de febrero…Estoy de acuerdo con el Estado laico de Benito Juárez. Es muy sano. Estoy de acuerdo con que México debe ser un Estado laico, no ateo, no arreligioso, pero sí laico”.

¡Vaya juicio del cura Alejandro Solalinde!

Seguro estoy que si le pedimos al llamado Padre Pistolas de Michoacán, Alfredo Gallegos, su opinión sobre la privatización del padre Francisco, indudablemente que vomitará verdades de a kilo, o cuando menos de lo que pesa su pistola calibre 45, que la trae siempre lista para ahuyentar a los demonios de las mafias.

Y como Michoacán es otro pueblo sin ley o tierra de nadie, el Padre Pistolas es de esos partidarios de hacerse justicia por propia mano, a falta de un Estado que defienda las vidas y los bienes de los ciudadanos.

Y en Michoacán, Chihuahua, Chiapas, Ecatepec y Ciudad de México, los gobernantes monopolizaron y usaron al papa para lavar sus pecados y tomar vuelo para seguir haciendo de las suyas. Aunque usted no lo crea.

 

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