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Cuando la excelencia se vuelve sinónimo de un país

Cuando una buena idea se transforma en excelente y cuando la excelencia se vuelve sinónimo de un país.

No hay duda que cada día aprendemos algo nuevo, aunque en realidad no es que las cosas sean nuevas sino que las desconocemos. Hace  algunos días platicaba con unos estudiantes de la Universidad Autónoma de Puebla,  (BUAP) Son alumnos que se están preparando en diferentes maestrías, en este caso específicamente “ingeniería industrial”, este tipo de carreras para titularse necesitan documentarse y sobretodo investigar de primera mano los procesos de producción en las determinadas áreas. Para esto es imprescindible tener acceso a dichas áreas. Sin embargo aún se vive en época donde no existen leyes, reformas, iniciativas que permitan la apertura de dichas empresas a estos investigadores con la  libertad suficiente para llevar a cabo sus investigaciones.

Estos estudiantes me platicaban que después de solicitar a infinidad de empresas productoras el permiso correspondiente para tal fin, no había una sola que los aceptara; se les acababa el tiempo y así la oportunidad de presentar su trabajo y con ello darle continuidad a su carrera. Sin embargo por fin el padre de uno de ellos recurrió a un amigo dueño de una empresa metalúrgica quien sí les abrió las puertas y sólo de esa manera pudieron llevar a cabo su investigación. Esta es apenas una de tantas miles de historias de obstáculos que nuestros jóvenes tienen que vivir en su camino a la superación y que sin lugar a dudas abundan en México, por desgracia a diferencia de estas historias, otras son casi anónimas, nadie sabe de ellas y quien debería; no le da la importancia merecida.

Es una pena que no haya legislaturas al respecto, que no haya propuestas de apertura a la investigación de la ciencia y tecnología y entonces no hay voluntad, y sin esto último no hay progreso, porque  no hay la determinación de construir un México moderno.

Para quien ya haya leído mi libro “La Voz”, se dará cuenta que esa es precisamente la finalidad: construir las plataformas para el intercambio de hallazgos, donde la finalidad sea la formación de ejércitos de estudiantes que a corto o largo plazo llevarán a nuestro país a estar a la vanguardia. Y aunque en mi libro hablo de intercambio internacional, no hay duda que podríamos empezar en (casa) nuestro país, y es que invariablemente en un país progresista existe el intercambio de conocimientos y de acceso a la información, donde una buena idea se transforma en excelente y donde la excelencia se vuelve sinónimo de un país.

También creo que en la educación básica se debe considerar la inclusión del conocimiento formativo como algo imprescindible e importante. Esto es formar estudiantes con valores.

[¡El valor que nos hace salir, es el valor que nos hace volver!]

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