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Apoyemos Nuestros Talentos

Dicen que soñar no cuesta nada y de eso hay mucho de razón, pero para que esos sueños se cum-plan, eso sí cuesta y muchas veces no hay los recursos y si los hay no están bien canalizados. En nuestro país hay cantidad de profesionales y también empresas con mucho dinero y  no precisamente porque lo tienen,  se supone que  paguen bien a sus empleados, porque no importando cuanto a los profesionistas les haya costado obtener su título y cedula profesional, su trabajo se viene subestimando y es una de las causas que algunos de esos profesionistas optan por emigrar al “bendito” norte, emigrando de esa forma los talentos que a nuestro país le hacen falta. El emigrar se ha convertido  en una práctica que cada día crece aún más, como gobierno se le tendría que dar todas las facilidades profesionales, eso sería lo más sensato e inteligente, para así de esa forma no exportar mano de obra barata, sino productos de calidad.

Hace unas semanas terminé mi segundo libro titulado “La Voz, la historia de una revolución inconclusa”. En el hablo sobre un plan elaborado hace más de un siglo, el mismo que estuvo oculto por todo ese tiempo. La historia se basa en la búsqueda  de un manuscrito en el cual se plantean ideas para llevar a cabo conceptos de un progreso radical y  que de haberse llevado a cabo en tiempo y forma se hubiese alternado en el año 1925 a la revolución tecnológica y científica. Sin embargo porque fue truncada la vida de un héroe en esa época no fue posible llevar a cabo tal plan, pero que aun a estas alturas si parte o todo el plan de llevarse a cabo la historia en diez años la veríamos con cambios totalmente positivos.

¡Soy un soñador no cabe duda porque después de todo: soñar no cuesta nada!  ¿Soy optimista? Si lo soy, y tal vez hasta un tanto crédulo; creo en que algún día saldremos de esta situación, creo que el gobierno más temprano que tarde hará cambios que logren una paz social y para tal efecto hacer leyes anticorrupción, leyes que castiguen y no que protejan a los funcionarios que nos roban, esos funcionarios que se escudan en su fuero para: lavar dinero, secuestrar, desaparecer a enemigos políticos,  a periodistas, a todo aquel que le estorbe en su camino a la expansión de su poder. Hacer leyes que se practiquen y no solo sean de papel.

Soy crítico porque es importante no callar, porque cada uno de nosotros tenemos que ser La Voz, la voz de las cosas que pasan y que nos detienen como sociedad. Soy critico porque formo parte de la clase que ha vivido las injusticias, (aunque haya personajes que se escudan en aforismos tales como: Sólo Dios sabe lo que es justo) y que mientras no haya cambios radicales no podrá haber cambios positivos en un país donde es imperativo invertir más en lo científico y no en partidos políticos, donde es más importante invertir en el campo y no en embellecer ciudades con sumas millonarias.

Soy parte de una sociedad de migrantes, pero por eso mismo, también sé de los riesgos de serlo.

[¡El valor que nos hace salir, es el valor que nos hace volver!]

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