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Sin perder el objetivo en el vecino país

En mi libro 40 Días, hablo del amor a la tierra, del amor al arte, del amor a lo que sea, siempre y cuando sea amor. El amor a la tierra que nos vio nacer, y que aunque tardemos lejos de ella, al volver, ahí estará nuestra gente, ahí estará un pedacito de suelo si es que volvemos en un cajón.

Sin embargo no tendríamos que ser tan fatalistas o pesimistas, por el contrario seamos optimistas y pensemos en volver aquí a nuestra tierra donde nos esperará ya no un pedacito de suelo sino más bien un terreno, una casita, una propiedad que con perseverancia y el sudor de un trabajo honesto logremos comprar.

Porque después de todo fueron esos los anhelos y la motivación que no hizo salir, que nos hizo arriesgar la vida, pero que con la bendición de Dios llegamos al bendito norte.

Que el valor de haber salido sea el valor para volver, el valor a la familia, el valor a nosotros mismos. No perdamos el enfoque; el objetivo de lograr nuestros propósitos tiene que ser el orgullo de nuestros hijos por nosotros mismos, ellos son nuestro motor, nosotros seremos su espejo. Nosotros envejeceremos, ellos algún día crecerán y si los motivamos llegarán a ser profesionales, que mejor herencia que una educación académica, que mejor motivación que ver a sus padres haber aprovechado la oportunidad que un día tuvo al irse al norte, porque para lograr eso se necesita valor, porque al salir arriesgas todo.

migrantes_asegurados_vias-movilY por eso, por todo lo que se arriesga, no expongamos a los hijos a irse al norte en esas condiciones, cambiemos su perspectiva. Cambiémosles la forma de ver la vida, porque es valiosa y única y porque los amamos.

Solo aquel que ya vivió los peligros de cruzar de ilegal no sería capaz de poner en peligro la existencia de aquellos que apenas comienzan una vida.

Por desgracia así es, por desgracia se mueven intereses desconocidos para nosotros, porque igual que en los grandes mercados financieros como Wall Street se determina el precio de todos los productos independientemente del tamaño y género, así hay “mercados” donde nos mercadean y ponen precio, donde sólo somos una mercancía más. Donde los únicos que salen ganando no son precisamente comerciantes honorables, es en esos lugares donde; vivos valemos, muertos ya no.

[¡El valor que nos hace salir, es el valor que nos hace volver!]

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